Llama la atención cómo es posible el silencio mediático que ha habido, exceptuando algunas notas, claro, en torno a los detenidos en Libia de la caravana en misión humanitaria de apoyo a Gaza.
Es curioso, además, la no contundencia de los gobiernos en torno a estos asuntos.
¿En qué andarán ellos?
¿Tendrán asuntos más importantes que el secuestro y prisión de estas personas de manera ilegal?
Estas "democracias" no son, ni mucho menos, lo que dicen ser.
La diplomacia se arrodilla ante la fuerza; bueno, una fuerza que comparativamente no es nada con las potencias occidentales, pero que, sospechosamente, así sucede y donde las gestiones diplomáticas comienzan, si es que se puede decir así, de manera muy lenta.
¿Qué tratan de ocultar los gobiernos?
¿Qué le pasa a la prensa? ¿Por qué no presiona y vocifera con estos asuntos?
¿De qué van?
Si le pasa eso al príncipe de Beckelar, a lo mejor se atreven a comentar alguna cosa.
Y, por otro lado, también el personal anda narcotizado con el verano que se vive ahora en el norte: playas, vacaciones, disfrutar, pasarlo bien, masajes, cócteles, cruceros, etc.; pero de solidaridad, poco.
Uno ha nacido para arriesgar, para invertir el cuerpo en cosas que valgan la pena para salvar a otros.
Uno no ha venido aquí a "pasarlo muy bien".
Eso te deja, amigo, un vacío enorme finalmente.
Sólo los que son valientes, los que se exponen, tienen algo que contar, qué decir.
Nada más por hoy, amigos.








