Crisis en JUCIL: Reflexiones sobre el futuro de la asociación y la deriva de su actual dirección
Los recursos humanos de la Guardia Civil, están hartos de que la Institución los abandone. Hartos de que las asociaciones sean un nicho de descanso y de verse al espejo. Hartos de tener un consejo antidemocrático y de que no sirve para nada. Hartos de conseguir todo a golpe de sentencias y las que son claves ni se ejecuten, como al del Tribunal Europeo de Derechos Humanos 69966-01 y que no se cumplan. Hartos de que las asociaciones tampoco exijan su cumplimiento. La escasa participación de los guardias civiles en los procesos electorales son una muestra de desprecio hacia las asociaciones. Colaboran o son la verguenza de la traición.
Tricornios en Democracia 21 Mar 2026 - 13:33 CET
Lo que nació como un vendaval de aire fresco para la Guardia Civil, impulsado por la fuerza de los agentes de base y una unidad de acción sin precedentes, parece haber sucumbido hoy a las mismas inercias que prometió combatir. El sentimiento generalizado entre cuadros y militantes es de un profundo disgusto; la percepción de que los líderes actuales han priorizado su acomodo personal sobre el bienestar de sus compañeros ha transformado la ilusión inicial en una amarga sensación de abandono. Con una dirección acusada de silenciar las voces críticas mediante purgas internas y de blindarse en el poder ante la campaña electoral de 2026, JUCIL se enfrenta a su hora más oscura: la de recuperar su alma fundacional o confirmar la pérdida definitiva de la confianza de aquellos a quienes juró defender.
Lo que nació como un movimiento imparable de las bases de la Guardia Civil atraviesa hoy uno de sus momentos más críticos. Bajo el título «Reflexiones de un Guardia Civil sobre el futuro de JUCIL», un análisis interno pone de manifiesto la profunda fractura que divide a la asociación a las puertas de una campaña electoral marcada por la polémica y las denuncias de falta de libertad.
El texto señala que el impulso inicial de JUCIL, catalizado por la unión con JUPOL y JUSAPOL, se ha diluido debido a una dirección más centrada en «acomodarse personalmente» que en la defensa de los intereses generales. Esta deriva comenzó a hacerse evidente hace aproximadamente dos años, cuando parte del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) intentó denunciar públicamente el rumbo que tomaba la organización.
La respuesta de la mayoría del CEN, según relata el documento, fue el uso de expedientes disciplinarios internos y el cese de cargos de representación de los críticos, llegando incluso a intentar su expulsión. A pesar de que la justicia ordinaria dictó medidas cautelares para restituir a estos agentes en sus funciones hace ya año y medio, la dirección actual se habría negado a cumplir el auto judicial.
Un proceso electoral bajo sospecha.
La campaña electoral de 2026 ha comenzado con una inestabilidad institucional sin precedentes:
Dimisiones en bloque: La primera Junta Electoral dimitió al completo debido a las desavenencias entre los grupos enfrentados del CEN.
Candidaturas excluidas: De las tres listas presentadas ante la segunda Junta Electoral, una ha sido eliminada por supuestos defectos de forma, lo que apunta a un nuevo frente judicial.
Desigualdad de condiciones: La contienda electoral enfrenta a una candidatura continuista, formada por miembros del actual CEN que controlan los canales de comunicación, frente a una alternativa de socios de base que denuncian haber sido silenciados.
Denuncia de «Atropello a la libertad de expresión».
El punto más alarmante de la nota es la denuncia de una prohibición explícita del debate interno. La Junta Electoral habría vetado el uso de los canales oficiales para que los socios contrasten ideas, amenazando con sanciones disciplinarias a quienes trasladen públicamente los sucesos de los últimos dos años.
«Han negado la contra campaña en el foro interno de la asociación», sentencia el documento, calificando la situación como el mayor atropello a la libertad de expresión en la historia de JUCIL.
Un llamamiento a los orígenes
A pesar de la tensión, el escrito finaliza con una invitación a la participación masiva en el sufragio. El autor insta a los guardias civiles a votar según los valores y principios que motivaron el origen de la asociación, recordando a aquellos compañeros que «se quedaron en el camino sin hacer ruido».
Bajo el lema «¡Aquí nadie lucha solo!», el sector crítico busca recuperar una institución que consideran secuestrada por intereses políticos y personales.






