El gobierno de Francia comienza hoy la semana con la decisión impulsar a toda costa su nueva ley de asilo, con la cual pretenden mantener la acogida de refugiados pero frenar la llegada de los llamados migrantes económicos. En España bajo gobierno del PP, facilita que el 90% de los inmigrantes ilegales realiza trabajos no declarados en condiciones de explotación

 

Así lo afirmó el ministro de Interior de la nación gala, Gerard Collomb, quien defendió la polémica normativa al considerarla 'totalmente equilibrada'.

La economía sumergida es la principal fuente de empleo para cientos de miles de inmigrantes que entran cada año en la UE de forma clandestina. La Comisión Europea estima que el 90% de los indocumentados que las mafias introducen en los Estados miembros acaba realizando trabajos no declarados en condiciones de explotación que no serían aceptadas por otros trabajadores y que ponen muy difícil su integración laboral y social. Pero el empleo marginal y sin derechos es también una estrategia de supervivencia y una puerta falsa en el cambio hacia la legalidad.

En entrevista a un rotativo parisien, el titular aseveró que la propuesta de legislación está basada en los dos grandes principios de Francia: acoger a los refugiados, pero no a todos los migrantes económicos.

Foto: Las nuevas fronetras del Sur de Europa:

El país 'debe acoger a los refugiados, pero no puede hacerlo con todos los migrantes económicos', sostuvo, en coincidencia con los planteamientos emitidos la semana pasada por el presidente, Emmanuel Macron.

El mandatario señaló que su país 'no está cerrado' a quienes lo necesitan, pero afronta un flujo migratorio inédito desde la Segunda Guerra Mundial, lo que obliga a tomar medidas firmes para poder gestionarlo.

En consecuencia, la nueva ley intentará especialmente frenar la llegada y favorecer la salida del territorio nacional de los llamados migrantes económicos, que no clasifican para obtener el refugio.

En los últimos días numerosas organizaciones sociales y humanitarias denunciaron que la normativa tendrá un impacto negativo para los indocumentados.

El líder de la Federación de actores de la solidaridad, Louis Gallois, mostró su preocupación ante un proyecto de ley que representa 'un endurecimiento neto' de la política migratoria y 'una insistencia en las medidas dirigidas a reconducir a los migrantes en situación irregular'.

Tras reunirse en un encuentro de concertación con el primer ministro, Edouard Philippe, los grupos lamentaron que no existe una voluntad de escucharlos, ceder y cambiar al menos algunos puntos del texto.

En este sentido, el director de Emmaus France, Thierry Kuhn, sostuvo que 'hubo un intercambio, una expresión, pero ninguna voluntad de cambiar el texto (...), ni de tener en cuenta las proposiciones de la sociedad civil'.

El jueves último la revista L'Obs colocó en su edición de la semana una portada con la frase 'Bienvenido al país de los derechos humanos', con una foto del rostro del presidente Emmanuel Macron rodeado de alambradas.

La publicación recordó que el jefe de Estado se ha manifestado a favor de mantener la tradición de asilo, pero al mismo tiempo ordena equipos móviles en los centros de alojamiento para clasificar a los indocumentados, lo que calificó de 'tartufería', en referencia al personaje de dudosa moral protagonista de una obra Moliere, dramaturgo emblemático de las letras francesas.

 

Referencias El País

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