Dice Gabriel Rufián

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Opinión 16 Septiembre 2021 206 votos - Para Votar tienen que ser usuario registrado
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Dice Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, que si fracasa la mesa de negociación sobre Cataluña "no decepcionará sólo el independentismo, también la izquierda española, y Vox y el PP entran en Moncloa". Hay que aclarar que esta transcripción nos parece la más verosímil, pues otras, alternando comillas y ausencia de ellas, no son todas idénticas entre sí y no se sabe bien qué es textual y qué interpretativo.   

La frase es habilidosa, y sin mentir, no dice totalmente la verdad. Es habilidosa porque tiene carácter estratégico: el de procurar ahondar en el largo plazo la división entre sus contrincantes. Son palabras como semillas, con la amenaza de que crezcan y se multipliquen. Precisamente aquello de lo cual se queja e imputa a los otros.   

¿Decepción? ¿De quién a quién? Será la de los separatistas. Si hay alguna fuerza externa a la comunidad catalana que esté dispuesta a hacer concesiones en el asunto no es por gusto propio, sino para evitar lo que temen sea peor: una tumorización del problema, un intento de separación radicalizado con graves costos, y no el deseo de disminuir el territorio de España.  

En lo que respecta a la izquierda española esa globalización que hace no es real; la izquierda española no tiene una posición única sobre la cuestión catalana; hay mucha gente en la izquierda española, es decir, aquella que incluye también a la catalana, que no está de acuerdo con el independentismo.   

Aumento de las derechas. Es precisamente el separatismo el que más ha fortalecido a esas derechas, si es que hay diversas en las cuestiones fundamentales (sobre todo en lo que atañe al sistema económico, al estado que lo sustenta y a las privatizaciones) y no son argucias electoreras para ampliar su espectro de simpatías.  

Por otra parte ellos (los de Rufián) se sitúan en la izquierda, cosa que es posible por la confusión ideológica existente. Si atendemos a cuestiones de política exterior, geoestrategia (cada día con más presencia), socios e instituciones extranjeras, sistema económico, creencias religiosas (asunto que sorprendentemente ha recobrado importancia política), etc., podemos jugar a lo contrario, es decir, ver menos diferencias esenciales en el separatismo catalán de las que él (el separatismo) pretende; repetimos lo de la derecha nacional: ¿no será una diversificación electoralista?  

Pero es que podemos decir más: hasta qué punto, salvo cuestión de fronteras, son distintas las derechas no catalanas y las catalanas. ¿Qué política social realizan y pretenden realizar en Cataluña? ¿Sabemos cómo sería ese país separado y aislado en el mundo? 

Respecto a ser republicano o no, no es una cuestión tan importante como parece si hablamos con carácter general: EE.UU. es una república y Suecia una monarquía; y no nos caben dudas sobre cuál de los dos es más progresista.  

La distinción que hace Rufián debería hacer pensar a la izquierda y demás fuerzas progresistas y hacerles rebuscar en antecedentes históricos. Azaña y Negrín, situados ambos en la izquierda por las circunstancias del momento (no cabe decir de aquel Azaña concreto que fuera un “burgues”) tenían posiciones claramente unitaristas, y Negrín dijo que antes negociaba con Franco a permitir la separación de Cataluña. La izquierda verdaderamente transformadora debería pensar en esto, y convencerse de que si hay una piedra en el zapato del progreso en España, ese es la del separatismo. Cada vez que España va a dar un paso razonable hacia el avance económico y social, la cuestión catalana surge con fuerza, divide a todos, se paraliza el avance y los separatistas se refuerzan.   

Algo muy importante: ¿Cuándo llegará el momento en que España se sitúe ante sus problemas verdaderos y deje de pesar votos y contar sillones? Ahí sí que tenemos todos qué hacer y culpa si no se hace. Y pensar que una subida de 15€ en el smi es un gran éxito da un poco de grima.  

Luis Méndez.  

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