Artículo Periodístico 2.346º: “La paradoja de Epicuro y el dilema de Job, V”.

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jmm caminero 03 Diciembre 2020 337 votos
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No podemos negar que existe el mal y los males y los malos, pero no podemos negar que el bien y los bienes y los buenos, al menos actos buenos, son más en cantidad y calidad que los malos. Es fácil entenderlo, un león no caza todas las veces que lo intenta, pero si, las suficientes veces, porque de lo contrario desaparecería como individuo o como especie. Lo que muestra y demuestra que los “actos y realidades buenas” son mayores que las negativas o malas o perniciosas. 

 

No podemos negar la maldad y el mal de una persona, pero por lo general, una persona equis, realiza un tipo de mal, y no a todas las personas, sino a alguna, y después, el resto del día, realiza actos buenos o al menos indiferentes, o instrumentalmente positivos y buenos, para el resto de seres humanos… Una persona realiza un acto de ebriedad o de lujuria, digamos, uno al día, el resto de actos, por lo general, de otras clases y de otros tipos, son buenos para las personas, para la mayoría. 

- No podemos caer en el error, de pensar que tenemos una Naturaleza Física-biológica-psicológica-social, y también una naturaleza espiritual-alma, por indicarlo de este modo, aunque seamos una realidad o unidad substancial de ambos mundos, por decirlo de alguna manera, y después, negar que tenemos esa Naturaleza natural, igual que somos una Naturaleza Espiritual. 

Dicho de otro modo, si somos naturaleza natural, aunque también espiritual, estamos condicionado por esa misma naturaleza. Si tenemos ojos, tenemos una visión determinada y no otra, y estamos limitados-condicionados por esa realidad. No podemos después negar, dicha realidad. Durante millones de años, al menos dos millones de años y medio, que somos seres humanos, no hemos podido volar, ni ahora, podemos volar de forma natural, y si volamos con artilugios, es por la invención humana, etc. Por tanto, si somos seres naturales, lo somos, a y en todos los sentidos, no podemos indicar, cuando nos conviene que somos seres naturales, y cuándo no, que no lo somos, o porque somos seres naturales, aunque también seres sobrenaturales o con alma, decir que Dios tiene la culpa de nuestra propia naturaleza… 

Tenemos una inteligencia-voluntad-libertad limitada, no absoluta, una mezcla de ser natural y ser sobrenatural, un ser que tiene cuerpo y psique-mente y alma-espíritu. En esa combinación somos y estamos, y por consecuencia, estamos enclavados-encerrados-limitados en ese mundo.   Nuestro deber, es ir caminando desde solo la naturaleza biológica a naturaleza racional-intelectual-conciencia-consciencia a una realidad sobrenatural… no volamos de forma natural, pero no podemos echarle la culpa a Dios, de que no volamos… 

- Otra cuestión, es lo que se ha denominado el problema darwiniano del mal, o el mal de la naturaleza animal o dicho de otro modo, los males o sufrimientos que los animales sufren en la naturaleza, debido a procesos naturales, o debido incluso a otro ser viviente, el ser humano. 

El problema es que en este contexto de la paradoja de Epicuro, se utiliza esa realidad-argumento como una supuesta prueba de la existencia de ese mal-sufrimiento, que sufren cientos de miles de millones de seres vivos, a lo largo de millones de años, y esa es otra prueba, de la no existencia de Dios. 

No podemos negar que los animales son seres sensibles, por tanto sufren, pero tampoco podemos ignorar que si un león pudiese darnos caza y comernos, lo haría. Por tanto, el ser humano, por lado, no debe de hacer daño, innecesario a ninguna especie, a ningún individuo de ninguna especie, pero también, no puede dejarse comer por ningún individuo de ninguna especie. 

También, si somos una especie animal, aunque no solo animal sino racional y espiritual, también tenemos derecho a “cazar a otros animales”, eso sí, hacerlo con el mayor respeto hacia ellos, y no causarles sufrimiento, o al menos, el menos posible. La racionalización y racionalidad humana, permite ir creando sistemas para intentar no hacer sufrir a los animales, a y en ningún sentido, o al menos, los menos posibles… 

Nosotros no somos ángeles, sino somos seres con naturaleza animal (aunque también racional y espiritual), no somos seres espirituales, como los ángeles, que no tienen cuerpo físico, y por tanto, no necesitan respirar aire, ni comer alimentos. Nosotros necesitamos consumir energía, por tanto, igual que el resto de animales tenemos la necesidad de alimentarnos, de consumir energía, de tener refugio, de tener descanso, de disponer de seguridad, etc. 

Por otro lado, no podemos negar que un individuo de una especie puede tener un grado de sufrimiento, una gacela, cada día una vez al día, o varías si es intentada ser cazada, pero el resto del tiempo, puede vivir y existir, con una cierta grado de placidez con y en la naturaleza. Puede que su muerte sea violenta, pero diez o treinta años, ha vivido y existido, diríamos con un grado de placer suficiente, diríamos, si se nos permite de “alegría animal”. 

Cierto es que bajo ningún criterio, está permitido sufrimiento innecesario al ser humano, incluso la investigación científica sobre animales tiene que disponer de procesos altamente morales, y desde luego, el consumo de su carne y la muerte de los animales, con fines de la supervivencia humana, debe ser muy racional y muy moral, sin sufrimiento. Y, desde luego, la especie humana debe ir aprendiendo a ir reduciendo el consumo de energía animal, es decir, de animales, en la medida de lo posible. 

Pensar que millones de especies existentes ahora, o que han existido, y por tanto, cientos de miles de millones de individuos entre todas las especies, pensar que solo han llevado una vida de sufrimiento, sea en el medio natural, o sea producido por otra especie, la humana, es desde luego, una exageración, es quizás no comprender y no entender la realidad natural animal… No hablamos de vegetales, porque pensamos que no tienen sensibilidad, cuestión que está en estudio, y que no sabemos si dentro de unas generaciones, se pensará, que también, aunque no tengan células nerviosas, ni cerebro, también tengan un grado de sufrimiento… ¡Ahora pensar que porque existe un cierto grado de sufrimiento animal, no existe Dios, o es la prueba de la no existencia de Dios, es decir, una evolución de la paradoja de Epicuro, muestra y demuestra, que el ser humano, también tiene un grado importante de irracionalidad, no solo de racionalidad…! 

http://soliloquios.blogia.com               © jmm caminero (01-03 diciembre 2020 cr). 

Fin artículo 2.346º: “La paradoja de Epicuro y el dilema de Job, V”. 

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