Permítame usted decir que es inevitable el conflicto al escribir en primera persona, pero, con frecuencia, el relato -y no de otra manera- adquiere relevancia y compromiso. De ahí, por ejemplo, la trascendencia y envergadura de Hemingway.

¿O cómo se puede ser corresponsal de guerra en tercera persona?

 

¿Cómo ser Luís María Panero sin tormentos propios, sin voz en flor ni aromas inusitados de la espada, ni ruinas que den lugar a una flor, para más requiescat in pace y reposos florales?

Su obra son ellos mismos en dos historias diferentes, o la evidencia de que, leyendo a ciertos autores, los conoces a ellos; otros quedan ocultos y desconocidos.

 

Sin excesos ni desencantos, por respeto a nuestros ilustres contemporáneos, aceptemos que su primera persona fue un acto de responsabilidad, controvertible para ortodoxos y redactores, pero incuestionable para otras éticas. Y todo para concluir que yo soy partidario de que los niños sigan viniendo de París con un pan de Carral debajo del brazo, que los años de nieves sean años de bienes raíces y que los Reyes Magos dejen juguetes invariablemente el día de autos (no deje Jardiel Poncela, melancólico, el poema de enero inacabado)

 

Yo no entiendo la insistencia en que todo cambie. Frente a un paisaje, bien está que unos quieran mover la gaviota aquí o el barquito velero allá y quitar los desamparos, pero ¿cómo se cambia el horizonte de la acuarela, si es el horizonte? Incluso podemos no poner este o aquel color, pero, ¿para qué emborronarlo todo, dicho sin entrar en filosofías ni creencias ni autos de fe, ni posiciones políticas? Me refiero a que si se destruye el Sistema, nos quedamos sin Sistema.

El paisaje en las acuarelas ha de ser limpio y claro. El ruido en la calle es democrático, pero es molesto y frecuentemente contradictorio para los multimillonarios sin un duro como yo mismo (antes se decía que el dinero va y viene, ahora sólo va). Y ya, dejada la metáfora, los cambios políticos deberían querer sacar del cuadro a la corruptos (la corrupción, la pobre, es una inocente); las instituciones que no sirven para nada y el gasto superfluo, ¡fuera!, vale. Si cualquiera (un cualquiera) tiene un cargo y abusa de él, se le quita y se pone a otro mientras lo entretenemos en los juzgados y se le embarga la honradez.

Yo, por contribuir al cambio, soy partidario de que los ayuntamientos repartan, como caramelos en la cabalgata, fajos de dólares de gama alta, todos los miércoles, envueltos en una goma, que no se los lleve el viento como las quimeras y las promesas incumplidas o los globos en la feria, que luego los niños lloran.

También –curiosa situación- me gustaría ver a un capitalista dar un millón de dólares a un anticapitalista, o al revés, a ver qué pasaba, y ver las caras que ponían. Me imagino al antisistema, rechazando los fajos e insultando al capitalista por el "agravio a mis principios", diría ("¡Qué te has creído, mierdoso capitalista!" "¡mira que darme a mí un millón de dólares!" (de gama alta). Por mucho que me esfuerzo, no lo veo. La excusa de que repartirías, no me vale.

¿Cuánto? ¿Cuánto te quedarías?

¿Cuál es la medida de esos principios en dólares contantes?

¿Probamos la escena con diez millones de dólares?

¿Hacia dónde saldrías corriendo?

A fundar una ONG (¡seguro!).

Por qué no corregir las desigualdades y esas cosas, como mirarse bien lo del recibo de la luz y qué comen las criaturas. Otra es que los maestros, llegará el día en que no sabrán qué enseñar. En fin, demasiado ruido.

¿Tienes dinero? Ponte aquí;

¿No tienes dinero? Ponte allá.

Yo no creo que las divisiones sean esas, ni me vale el criterio. (Soy partidario de que cada uno escoja sus bares; yo me tomo la cerveza sin música, así no me la elijen de sirenas, y saboreo también la tranquilidad) pero, a ver si con tanto iluminado y cachondeo institucional, vamos a quedarnos sin vistas y paisajes, se va a parar el sol (quieto como en las acuarelas) y todo va a ser merengue venezolano.

 

Joan Llopis Torres

 

  • ANTE TODO MUCHA CALMA.

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    ANTE TODO MUCHA CALMA. EL GRAN LIDER DEL FRIJOLISMO LO HA MANIFESTADO -EL PODER (PERDON LA CORRUPCIÓN) NO SE CREA NI SE DESTRUYE SIMPLEMENTE SE TRANSFORMA.  El Dúo Dinámico ( Mar Sánchez Sierra  y el Gran Timonel Galaico)  siguiendo los sabios y mesurados  consejos del “Andreotti del Mandeo ” tiene la Teoría heredada  y  nacida en la magnífica transición española que toda historia política termina en un  punto y aparte ( igualito que  en  toda obra literaria :Inicio, nudo y desenlace) ; o dicho, en lenguaje popular , un Punto y  Final .En los flamantes 40 años de democracia en nuestro país ha sido seguida a rajatabla lo arriba reseñado ; o,  dicho en román paladino que  toda la mierda y la basura acumulada de la casta política ( se acuerdan de esta expresión) se esconda por debajo de la alfombra para que la aplaste  pisando firme y seguro el siguiente inquilino. Y así hasta que reviente todo el sistema “Democrático” y se agriete y[…]