FOTO DENIA

ASPECTOS CORRUPTOS / JOAN LLOPIS TORRES

27 Abril 2019 359 votos

La lógica como los colores depende del gusto y de los disgustos de cada cual o de lo que sabemos o ignoramos. Un amigo era un tipo estupendo, no te devuelve los veinte duros, y ahora es un conocido al que no tratamos. Las premisas, los silogismos, esas cosas, como los juegos infantiles, se pierden, como las fotografías en los trasteros, en los años escolares, cuando todavía creíamos que la Historia era cierta y era la explicación que concluía, eso sí, aunque por motivos mal explicados, en el lamentable presente de perra gorda. Lo que es evidente es que cada uno se gana la vida como puede. O lo intentan algunos de cualquier manera. Esa es la lógica. La mentira nos hace ahora -a menos que despacio y con buena letra se reescriba todo ante notario- y para siempre, a todos, como un epitafio, culpables de inocencia. Contemplemos el espectáculo de los políticos profesionales de cuando menos las últimas décadas. Quien escribe la Historia es el ser más abyecto inimaginable (de la evolución), pues decir ‘el más abyecto de la creación’ como se suele decir, ya sería aventurado para mí y, desde mi punto de vista en el entierro, sino echarle ganas, muy atrevido. Las conclusiones nada tienen que ver con la lógica. Todo depende de la perspectiva, de la ubicación o del dicho punto de mira que a menudo se tuerce a conveniencia, frecuentemente con usura, sin medida. Nada más inmoral. En un entierro, si estás a diez metros del ataúd no puedes hablar de fútbol, quizás del buen o del mal tiempo y de la lluvia; si estás a cuarenta metros, puedes hablar de cualquier cosa y no es de extrañar que antes o después alguien te pregunte quién es el muerto. Cuanto más rico es el muerto, menos se le llora y las distancias que permiten las faltas de respeto y de ortografía política se acortan. La Historia, ese duelo, se escribe según las distancias y las conveniencias. Hay entierros en los que se oyen voces de contento justo detrás del féretro. Eso también es severamente lógico, y, por una vez –aunque todo es discutible-, indiscutiblemente cierto. Si uno quiere que le lloren, es mejor que se muera pobre, al menos sabrá –sabrá la Historia- que las lágrimas son sinceras. Si se ven muecas compungidas y gafas oscuras que ocultan la codicia, es que hay oro de por medio y todo será fingido, así es la Historia.

Tengo aquí en Lagos un amigo turco. Los técnicos y la dirección de la factoría donde trabaja son turcos, el resto en su totalidad son nigerianos. Él no habla inglés y yo no hablo turco. Hace ya tiempo le expliqué la Cuestión catalana y lo entendió perfectamente, aunque no sé en qué idioma. Lo entendió, pues me decía que sí, que sí, muy serio y repetidamente. Como es muy amable y asiente a todo, nunca tenemos problemas. También hace tiempo, a una chica que hacía la calle la instaló en un camastro en alguna parte de la fábrica que les hacía de vivienda. Hay que decir que aquí la noche es peligrosa aunque seas sargento de artillería. La chica, hoy es una señora tan respetable como ciertamente lo era entonces. Seguro que si un día quiere, tendrá muchas cosas interesantes que contar, aunque, no sé porqué, esas cosas no se cuentan. No se cuentan las que son vitales –si son de uno mismo y por lo tanto propias, y menos –o más- en el caso de que sean paradójicamente impropias. Finalmente alquilaron una pieza en los apartamentos donde vivo y tenemos mucho trato. Me invita a café hirviendo. Ayer les nació una hija. Ahora está preocupado porque tiene que compartir el salario con la familia de aquí y con otra que tiene en Turquía. Yo, experto en penurias, le digo que no se preocupe que ya verás como todo se arregla, pero que algún día tendrá que aprender a decir que no o ganar el doble, o también que puede leerse cien veces La Introducción a la Vida Devota, preferentemente la de Quevedo a la de San Francisco de Sales. Él me dice muy serio y repetidamente, que sí. Creo que no es muy religioso, más bien me parece una buena persona al que la vida ha vuelto un escéptico de esos que creen que con la muerte se acaban los problemas. La muerte son todos los problemas a la vez y para toda la vida. Se lo diré algún día. No creo que me cite a Manrique: “Acordaos cómo no muestro el medio mal que he pasado por ser bueno”. Nos entendemos a la perfección, así nos hemos hecho ‘unos amigos entrañables’, que suena a novela de John le Carré. Ella, comprensiblemente a mi entender, aunque equivocadamente, es una mujer más reservada. De hecho, medio mundo habla inglés y con los ingleses no se entiende nadie. Son unos invertidos. No lo digo en el plano sexual, ¡Dios me libre!, sino en todos los sentidos. ¡Mira tú, con el brexit catalán no pediríamos ninguna demora ni tanta historia! Y ya ves. Ya ves. Hay que echar en este momento un trago de algo fuerte.

Desde un único punto de vista -aunque hay otros-, nuestra miseria estriba en la pobre herencia recibida y la que no legaremos (si nuestro padres sabían esto o aquello, pues nosotros también deberíamos saberlo –directamente- sin ir a la escuela, eso debería ocurrir y ésa es la queja) ¿Por qué heredamos el carácter de nuestros padres y no sus conocimientos? Mi padre llevaba bigote -esa molestia extravagante-, sin embargo, yo nunca he sido partidario de lo superfluo, de los adornos que explican la personalidad (Perdonen las referencias personales, pero esto va de herencias generales y por tanto, ineludiblemente, de particulares repercusiones).

Esta es la crónica de una injusticia programada, de una persecución diseñada, de un secuestro virtual y, sin embargo, muy real. Tan real como los más de 3 millones de euros que GARA deberá pagar al concluir este proceso. Esto supone la obligación de pagar medio millón cada seis meses durante los próximos años. Esto es un expolio en toda regla. Es una barbaridad.

Els que, sent nens, pagàvem dues pessetes mensuals al Frente de Juventudes per poder banyar-nos a la piscina (deu ser per això que li dèiem la piscina del Frente de Juventudes -els nens som així d'innocents), també ens "vam fer" (liberum, sed sine caritate) de la Congregació Mariana per poder jugar al ping-pong, després ja es va dir més fi tennis de taula. Eren els anys en què inevitablement havies de confirmar-te de mà del Bisbe. En el meu cas, li va tocar la sort al Cardenal Arriba i Castro, que es deia 'paulí', com si els bisbes poguessin ser altra cosa que curiosa i històricament uns heretges paulins. Jo vaig arribar a conèixer a algun nen que es deia Paulino. Amb aquesta creu i aquest sacrifici segur que van al cel encara que no siguin catòlics romans, però els seus pares haurien d'anar a l'infern de la bona gent inocent, que és on anirem tots, juntament amb tots els necis, siguin conjurats o vagin per lliure amb el seu pseudapostolarum philosophiae, siguem cadascú el que siguem, sent els necis sempre els altres, sense cap dubte.
En tot cas, Bernat Dedéu, fins i tot enmig de totes les suposades confusions -en l'assumpte a tractar no hi ha cap-, un ha de saber si va a la congregació perquè el confirmin o per jugar -siguem fins- a tennis de taula, no fos cas que al final el senyor bisbe es cregui que anem compungits i en fila índia sense saber a què, però a confirmar-nos, sinó per ordre de l'autoritat, res de sants innocents, no hi hagi confusions.

ESGLESIA DR KENNNET 020Hay muchas áfricas y cada una de ellas contiene otras muchas, diferentes y complejas. El continente africano tiene cincuenta y cuatro Estados soberanos, con diecisiete territorios pertenecientes a países no africanos, Francia, Italia, España y Portugal -las Islas Canarias o Ceuta y Melilla son un ejemplo-, cúmulos de tradiciones, etnias y culturas impregnadas desde los largos años coloniales de creencias religiosas incuestionadas y diferenciadoras, hasta dos mil lenguas tribales, y varios amplios territorios no reconocidos.

PAU MONLLAU BEDOS / JOAN LLOPIS TORRES

05 Octubre 2018 1310 votos

Este es un ánimo sincero que intenta destacar algo más que un logro personal de Pau Monllau Bedos, un muchacho todavía joven que por las idas y venidas de la vida se obligó por aceptación de su rol familiar a dejar a un lado -y seguir con su íntimo día a día- un exitoso futuro en el motociclismo profesional, quizás participar en el podio muy reducido de los mejores. Todo, sin una queja, sin ningún reproche, a nadie, ni a la misma vida ni a su suerte, que viene a ser lo mismo. Ahora, diez años después de aquellas ilusiones truncadas, vuelto a subir a una moto, ha ganado el Campeonato de Catalunya.

RELACIONES DESCONOCIDAS / JOAN LLOPIS TORRES

26 Septiembre 2018 1183 votos

Lo de las relaciones íntimas tiene que estar bien, me lo creo, debo tener confianza en los amigos. No contaremos aquí la del gato pequeño que se fue a casa exhausto después de estar toda la noche dando vueltas a la plaza para jolgorio de los grandes, sino la de la confusión del lenguaje. No la del leguaje político, ese no confunde a nadie. Cuando alguien quiere descifrarnos el lenguaje político, miente como un bellaco (Bellaco: persona, comportamiento: Que es malo moralmente y ruin –por si no es suficientemente malo ser malo moralmente, también ruin, luego dicen que las bromas sean pocas-; en especial, que comete delitos

LA BARRA ES LARGA / JOAN LLOPIS TORRES

19 Septiembre 2018 1296 votos

Conversaciones en el bar La Barra es Larga. Compendios. Cuando la Guardia Civil cifra en tres mil doscientos los mossos que están dispuestos a dejar su empleo e ingresar en el Cuerpo pidiendo para ellos “ayuda a los agentes de la Policía Catalana que están sufriendo las consecuencias de trabajar en un cuerpo altamente politizado". Mientras en el pueblo hay unos que quieren tirar la iglesia y otros que quieren hacer más alto el campanario. O sería mejor añadieran ‘i así estarían incorporados a un cuerpo altamente politizado de acuerdo a su ideología política que es igual a la nuestra como dos gotas de agua’, o, 'les ajusta más el tricornio que la barretina'.

Llarena firma la euroorden reclamándose a sí mismo. Se da cuenta de que está en Madrid. Se levanta y mira a la calle. Madrid es todas las ciudades de España a la vez, lo abarca todo, incluye todo un universo, piensa. Proyecta su concepción del mundo y la valoración que tiene de sí mismo desde un rasgo común en su personalidad escondiendo su soberbia en la humildad. Él se siente Madrid. Él es Madrid. El Estado. Todo parece estar bien, no ve nada anormal.

Traducido del catalán 

«El Tribunal Supremo ha contrahecho los molinos de viento de la resistencia pasiva presentándolos como los monstruos de la rebelión violenta»

Por: Dominic Keown, catedrático de lengua y literatura catalanas en la Universidad de Cambridge.

Habiendo quien entiende mejor de esas dignidades: Dice el señor Obispo, cual sea pues es doctrina, que "es más grave que una mujer aborte que el hecho de que un sacerdote abuse sexualmente de un menor". Del mismo modo -podemos entender- que existen categorías entre los pecados o vicios humanos, o, en un código legal, entre delitos y faltas. La cuestión es el porqué de esa comparación, el origen capital de esta consecuencia con la que nos alecciona, de esa distinción entre el aborto y los abusos a menores, en paralelo a la diferencia entre el pecado que es grave y es origen de otras conductas también graves, y el pecado venial que, digamos, se arregla con un poco de arrepentimiento y tres Avemarías. Ello, en el supuesto que hagamos del aborto la misma valoración que usted hace, que no hacemos

Dice el señor Obispo de la gravedad y la culpa de esos sacerdotes, pero subyace en el motivo de esa comparación un desliz exculpatorio que no se nos escapa. Deja claro el señor Obispo –asegura- que el aborto, independientemente de la legislación vigente, es un homicidio-, y no se dice aquí que su pretensión sea decir que una vez se le pase el susto al niño, en ese tropezón, como un traspiés, miel sobre hojuelas; que siendo en su opinión el aborto un homicidio, sería por ser voluntario, un asesinato. Dejando en el segundo término de su comparación los abusos a menores para el final de inventario, pretendiendo que el asunto sea cargar contra las abortistas y no contra los sacerdotes que dan literalmente por el culo a los niños, no sea que por no hablar claro y ser medrosos, no vayamos a entendernos, pues siendo el culo necesario, su función es el cagar, no darle a usted el gusto, pues sin los de la cara se puede vivir, pero sin ese ojo mal lo veo.

Pues ya que se permite urbi et orbi aleccionar y no sólo a aquellos que lo tienen por pastor, permítasenos la inversa, con el decoro que a usted le haga falta y sea preciso a las maneras, decirle que sería de agradecer tuviera alguna comprensión para el drama y desgarro que sufren todas las mujeres que desde situaciones distintas sufren la desgracia de abortar, sea discutible, moralmente rechazable desde su pastoral punto de vista, desde la moral de sus creencias que merecen el respeto de todos, pero siguiendo en el plano de la comprensión (sigamos en el suyo), ¿acaso no le merece la mujer en abstracto y desde todo punto de vista, y todas las mujeres en concreto, desde el ejemplo de su bondad, toda nuestra benevolencia, nuestra conmiseración, siendo lo contrario inhumanidad y dureza? ¿O ha agotado el señor Obispo toda su ternura en la comprensión a esa legión de sacerdotes que, insistimos, siendo a veces, dicen, tocamientos, se dedican a dar por el culo a los niños, en otros desgarros? ¿O la inflexibilidad de la Iglesia con las mujeres tiene el origen en pecado capital que aquí de momento se ignora?

A qué viene hablar del aborto, cuando el asunto es qué ocurre con tanta violencia con menores, y una sola ya valdría, y tanta verga sin escrúpulos, tanto asco, a la que se añade ahora el señor Obispo a discernir sobre el sexo de los ángeles o cuán punible es la interrupción del embarazo y laxa la consideración a cuantos con sotana –perdónese otra vez la claridad y la insistencia, que no es la mía- se dedican a dar por el culo a los niños que lo son de esas mujeres y de todas a las que usted desprecia. Pues no habiendo sus madres abortado, los han dejado algunas al cuidado moral de su consejo, para ahora ser ellas y sus hijos violadas.

Quedándome yo en la duda, surgido el pecado capital antes ignorado, el desprecio a las mujeres, si aconsejarle, por devolverle la gracia que no la desgracia del ojo del culo, siendo nosotros los maridos y padres con ojos en la cara, sin dejar de tener ese otro sin acepciones y sinónimos también el agujero y a recaudo, que se eche usted unos rezos o para remojo, se tire al río si es su gusto, arremangada la sotana de trasero, se lleve la corriente sus discernimientos aguas abajo como después de aquel cagar el cuidado, y que Dios, siguiendo en su tesitura, nos perdone a todos.

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