Colombia castiga la pobreza de Brasil

19 Junio 2015 2552 votos

 Colombia provoca la primera derrota de Brasil en la era Dunga.  

El Monumental de Santiago era, en realidad, el Metropolitano de Barranquilla, ese lugar donde el calor y la humedad embosca a los rivales de Colombia. En la capital chilena, atestada de inmigrantes colombianos, le bastó con la temperatura de la grada, teñida de rojo, azul y amarillo, para contrarrestar el frío del invierno austral y a una Brasil cuya idiosincrasia sólo se distingue si la tocan Neymar o Willian. Poco, muy poco frente a un contrario que es como el champán.

Colombia sólo tiene que conseguir que las burbujas no desaparezcan. Si lo consigue, es capaz de todo; si no, puede sucumbir ante cualquiera. En dos partidos ha dejado ver sus dos caras: derrota con Venezuela y triunfo ante Brasil [Narración y estadísticas: 0-1]
La necesidad llevó al equipo de José Pekerman a extremar la intensidad y el ritmo de juego. No es fácil para este equipo que es puro entusiasmo, pero que a menudo olvida los rigores tácticos. La mano de Pekerman, un educador del fútbol, es buena para la enseñanza, pero adolece del carácter de un liderazgo fuerte. Todo se transmite. Ese liderazgo corresponde ahora en el campo a James Rodríguez, aclamado como se aclama a un mesías, incluso en las acciones más insignificantes. Es como si en vez de tocar el balón, lo bendijera, y no siempre es así, no. El carisma y el juego del joven futbolista del Madrid ha opacado a un Falcao que busca regresar a su pasado, pero demasiado lejos de su sitio, el área. Sin la melena, ya no es el tigre.

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